viernes, 5 de mayo de 2017

Muffins de rúcula y tomates deshidratados


“Era como si, cuando lo miraba a los ojos, yo estuviera a solas en el límite del mundo…, en una playa del océano barrida por el viento. Lo único que había era el suave rumor de las olas.” (Entrevista con el vampiro. Anne Rice)

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Cuando Rosa nos propuso preparar magdalenas para el reto de las Cooking Challenge de este mes, enseguida pensé en esta receta de muffins de rúcula y tomates deshidratados que tenía pendiente desde hacía unos meses. Me apetecía preparar unos muffins salados para el blog, pues de dulces ya tengo publicadas las magdalenas de nata y las magdalenas de canela y suero de leche (las dos deliciosas, por cierto) y lo cierto es que me ha gustado aún más de lo que pensaba en un principio.

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Si, como a mí, os divierte tener invitados en casa, esta receta me ha parecido ideal para una cena informal de verano, en la que se pueden colocar lo que preparemos en bandejas para que cada comensal se sirva lo que quiera y en la cantidad que le apetezca. Si os gusta la salsa de tomate casera, os aconsejo que preparéis un bol y lo coloquéis cerca de estos muffins, sera el acompañamiento ideal y os aseguro que la combinación es realmente deliciosa. Y, por supuesto, si podéis degustarlos escuchando el suave rumor de las olas, entonces el placer resultará insuperable...

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Muffins de rúcula y tomates deshidratados

Ingredientes:

- 3 huevos medianos
- 100 ml de leche
- 80 ml de aceite de girasol
- 200 g de harina
- 100 g de queso parmesano rallado
- 1 sobre de levadura química
- 80 g de rúcula
- 50 g de tomates deshidratados en aceite
- 20 g almendras fileteadas
- sal y pimienta

Preparación:

La noche anterior, empezamos poniendo los tomates deshidratados en aceite de oliva y los dejamos toda la noche. Al día siguiente los escurrimos y los picamos menudos (el aceite podemos usarlo para aromatizar ensaladas). Lavamos, escurrimos y picamos la rúcula.
En un bol ponemos todos los ingredientes líquidos: huevos, leche, aceite y una pizca generosa de sal y pimienta recién molida. Lo batimos bien.
En otro bol ponemos todos los ingredientes secos: harina tamizada con la levadura y el queso parmesano y revolvemos ligeramente con una cuchara.
Mezclamos el contenido de ambos boles, los líquidos con los secos, con la ayuda de una batidora hasta obtener una pasta. Añadimos la rúcula y los tomates picados y removemos.
Repartimos la mezcla en moldes individuales de magdalenas hasta llenar la 3/4 partes aproximadamente. Cocemos a horno precalentado a 180°C durante unos 20-25 minutos o hasta que pinchando con un palillo este salga limpio. Sacar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla y servir.

* Aquí las magdalenas del resto de Cooking Challenge: RosaElvira y Lourdes

jueves, 27 de abril de 2017

Tarta salada de bimi y gorgonzola


"Con el tiempo, algunas perlas pasan a ser diamantes. Cada ochenta o noventa aparece un diamante...Un diamante, para que me entiendas, es una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece creada únicamente para ti..."
(Si tu me dices ven lo dejo todo, pero dime ven. Albert Espinosa)

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Si nunca habéis probado el bimi, os lo recomiendo. Se trata de un cruce entre brócoli y col china, al que se atribuyen muchas propiedades nutritivas y con un sabor algo más suave al brócoli. A nosotros nos gustó mucho, sobre todo combinado con el gorgonzola, que es un queso fuerte, el contraste resultó delicioso.

Es curioso como servir los ingredientes de un modo u otro logra engañar los sentidos...estaba pensando en mis hijos, que si hubieran visto un plato de bimi hervido seguro que hubieran torcido el gesto, pero así cocinado les pareció que estaba buenísimo. No lo creo, pero si me leen se picarán, porque según ellos comen muuuchas verduras...dicen que sus amigos no comen tanta, pero no me fío para nada de lo que ellos consideran una cantidad aceptable, así que siempre les respondo lo mismo que me decía mi madre: lo que coman vuestros amigos a mí no me influye :P Bueno, tampoco quiero pasarme, lo cierto es que comen variado y no puedo quejarme...

Si os parece que el queso gorgonzola es demasiado fuerte, podéis cambiarlo por cualquier otra variedad que sea cremosa. A mí, como os he comentado, me gustó mucho el contraste, pero yo soy una fan incondicional de los quesos, de cualquiera, porque no hay ninguno, por fuerte que sea, que no me guste. La próxima vez que prepare esta tarta (porque os aseguro que habrá una próxima vez) le añadiré unos piñones tostados, creo que pueden resultar una aportación increíble...Ya os contaré ;)

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Tarta de bimi y gorgonzola

Ingredientes para un molde de bordes acanaldos de 24 cm:

- 2 láminas de masa de hojaldre redondas
- 2 paquetes de bimi
- 25 g de mantequilla
- 3 puerros cortados en rodajitas finas
- 200 ml de nata
- 15 g de cebollino picado
- 15 g de estragón picado
- 3 cucharadas de mostaza a la antigua
- Sal
- Pimienta negra
- 200 g de gorgonzola troceado
- 1 huevo batido

Preparación:

Forramos el molde con una hoja de papel de horno y sobre ella ponemos una de las láminas de hojaldre. Con un tenedor, pinchamos el hojaldre así evitaremos que durante la cocción se formen bolsas de aire.

Lavamos el bimi, lo troceamos y lo cocemos al vapor. Debe quedar al dente, por eso debemos vigilar que no se haga demasiado. Lo sumergimos en agua muy fría y lo escurrimos. En una sartén, derretimos la mantequilla y rehogamos el puerro. Añadimos la nata, el cebollino, el estragón, la mostaza, la sal y un pizca de pimienta negra. Dejamos que se haga todo junto, removiendo bien y retiramos del fuego, dejando que se enfríe un poco.

Vertemos esta mezcla en el molde, encima repartimos el bimi y el queso gorgonzola. Cubrimos con la otra lámina de hojaldre, presionando bien los bordes para que no se despeguen al hornearse. Pintamos con el huevo batido y cocemos a horno precalentado a 200º unos treinta minutos o hasta que la superficie esté bien dorada. La sacamos del horno y la dejamos enfriar un poco antes de desmoldarla.